domingo, 12 de febrero de 2017

LABAN BILJIAR: SALSA ÁRABE DE YOGUR Y PEPINO

Hemos recibido varios correos electrónicos en los que nos preguntáis por la salsa de yogur y pepino con la que acompañábamos la receta de Falafel que publicábamos hace unos días y, aquí la tenéis.


He de decir que existen mil y una variantes de ella a lo largo y ancho de Internet. Esta salsa de yogur y pepino es muy fácil de preparar y va muy bien como aliño en muchos platos (sean de cocina árabe o no) por lo que siempre os sacará de algún apuro. Nosotros por ejemplo la hemos probado también como aliño de ensaladas y es una salsa super agradable y ligera que les va muy bien.

La podéis utilizar para acompañar muchos platos árabes ya que está muy presente en su gastronomía, de entre ellos va estupendamente con el falafel y los shawarmas, pero vamos, que se puede utilizar con casi cualquier cosa que se coma en pan de pita. 

Es una salsa que se encuentra tan extendida que la podéis encontrar en otras muchas culturas como la griega o la rumana con pequeñas variantes en sus ingredientes.


INGREDIENTES
2 yogures naturales 
zumo de un limón
1 ajo
sal
pimienta negra 
varias hojas de hierbabuena fresca (al gusto) 
1 pepino pequeño 
media cucharada sopera de tahina 

ELABORACIÓN

Esta salsa es super fácil de hacer y lo mejor de todo es que no requiere de preparación ninguna, su único requisito es que se sirva bien fresquita. 

En el vaso de la batidora colocamos el yogur, el ajo pelado y troceado, un pepino pequeño troceado, el zumo de limón, la tahina y la hierbabuena. 

Si no os resulta agradable el sabor a pepino lo podéis obviar ya que hay variantes de esta receta que no lo incorporan aunque para mi gusto sin ella pierde un poco su sabor característico.

Lo batimos todo junto. Es el momento de probar la salsa y añadir la sal y la pimienta al gusto. Batiremos por una última vez y esta listo para servir, se puede usar tanto como salsa como simplemente a modo de bebida.

Buena semana,
C

jueves, 9 de febrero de 2017

MUHAMMARA o MHAMMARA

Buenos días!

En casa seguimos con nuestro recetario de recetas árabes! Hoy os presentamos una de esas fantásticas cremas que hacen las delicias de todos por su intenso sabor y que no es otra cosa que una especie de Hummus picante hecho básicamente con pimientos rojos y nueces. 

La Muhammara o Mhammara es una salsa o crema originaria de Aleppo (Siria) y es muy apreciada en la cocina árabe en general por lo que hoy en día es bastante frecuente encontrarla en cualquier restaurante de cocina árabe. Es una receta muy fácil y rápida de hacer que no deja indiferente a nadie. Tiene el punto justo de exótica ya que no lleva tantas especias como otras cremas árabes por lo que suele gustar a todo el mundo y además la puedes preparar en cualquier momento pues sus ingredientes son muy comunes en la cocina mediterránea por lo que casi siempre los tenemos a mano en casa.

Como en el caso de otras cremas árabes, es un plato que queda muy bien de centro de mesa si tenemos visitas en casa ya que cunde una barbaridad y además servida bien fresquita esta crema entra sola.

INGREDIENTES
300 gr. de pimientos asados 
1 diente de ajo (grande)
1 taza de nueces (unos 150 gr.) 
2 cucharadas soperas de pan rallado
zumo de medio limón
1 cucharadita de café de comino molido 
1/2 cucharadita de café de cayena molida
unas muescas de pimienta negra 
sal 
aceite de oliva 

ELABORACIÓN

Para preparar esta receta yo siempre utilizo pimientos asados de los que venden ya preparados en tiras en el super. Por supuesto que se pueden usar naturales asados en casa pero la verdad es que por el precio que tienen los ya preparados no merece casi la pena ni encender el horno y el sabor es prácticamente el mismo.

En el vaso de la batidora pondremos los pimientos escurridos, el zumo de medio limón (yo normalmente le añado un poquito más, casi el de un limón entero, pero va en gustos), un ajo grande troceado y dos cucharadas soperas de pan rallado, reservamos y nos ponemos a preparar las nueces.

En una sartén con dos gotas de aceite echamos las nueces crudas y a fuego muy bajo (unos 5 o 10 minutos) tostamos las nueces, retiramos en cuanto estén un poquito doradas y las añadimos al vaso de la batidora con el resto de ingredientes que teníamos reservados y lo picamos todo junto, veremos que nos va quedando una crema espesa (si la queremos más espesa aún solo tenemos que añadir más nueces).

Ahora que ya tenemos la base de la crema es el momento de añadir los ingredientes que nos faltan, el comino, la pimienta, la cayena y una cucharadita de café de sal, lo mezclamos todo bien con nuestra crema y probamos la mezcla, si está a nuestro gusto añadimos una buena chorrada de aceite de oliva y batimos por una última vez. Si no, podemos añadir de poco en poco pequeñas proporciones de zumo de limón, de sal o de especias hasta que el sabor de la crema esté a nuestro gusto, eso sí, nos tiene que quedar una crema densa.


El truco fundamental de esta crema consiste en dejarla reposar en la nevera al menos 3 o 4 horas para que haya enfriado y los sabores se hayan intensificado, de hecho si la preparáis de un día para otro pasa como con el Hummus, su sabor es muchísimo más intenso y está más buena.

En casa solemos acompañar esta crema de verduritas troceadas (zanahorias, apio etc) pero el pan de pita es lo que más se suele utilizar. Para presentarla simplemente tenéis que colocarla en un plato llano haciendo pequeños círculos, añadir unas gotas de aceite de oliva y salpicar con algunas nueces.

Como ya hemos dicho es una crema que da muchísimo juego y es muy sabrosa para acompañarla como plato central para compartir pero también combina genial como salsa para carnes a la brasa, queda a vuestra elección.

Buena semana,
C

miércoles, 8 de febrero de 2017

FALAFEL

El Falafel es una de las recetas más famosas del Medio Oriente y su base, como en la mayoría de las recetas árabes, es la legumbre, en este caso el garbanzo aunque en algunos países árabes como Egipto se prepara con habas.

Este plato siempre ha sido una de mis asignaturas pendientes dentro de la cocina árabe porque por un lado me encanta y por otro me resulta muy trabajoso de preparar así que lo suelo hacer en muy pocas ocasiones.

La receta que os proponemos hoy como todas las que hemos subido hasta ahora de comida árabe (ver nuestra receta de Hummus Sirio) es casera y tiene origen Sirio, por lo que si vais a comer a un restaurante Libanes o a un Turco seguramente su falafel no tendrá el mismo sabor ya que incorpora más especias.

En este caso hemos tenido que realizar pequeñas adaptaciones para que su preparación sea más fácil de hacer y, sobre todo, menos trabajosa puesto que es una receta para la que en realidad no se utiliza la batidora sino que los ingredientes se pican a mano con ayuda de una cuchara o un tenedor.

INGREDIENTES 
(40 croquetas)

500 gramos de garbanzos secos (poner a remojo la noche anterior)
2 cebollas grandes troceadas
1 taza de perejil fresco
4 cucharaditas de café de Kisfara o media taza de cilantro fresco
6 dientes de ajo
4 cucharaditas de café de comino molido
pan rallado 
1 cucharada sopera de bicarbonato (yo le he puesto un sobre de levadura porque salen más esponjosos)
sal (al gusto)
1 par de muescas de pimienta negra
media cucharada de cayena molida (opcional)
aceite de oliva

ELABORACIÓN

La noche anterior lavaremos y echaremos a remojo los garbanzos, ojo que hay que ponerlos con bastante agua. El garbanzo es una legumbre que cuando se hidrata absorbe mucha agua durante las primeras horas por lo que hay que estar pendiente de que no se nos queden secos

Al día siguiente escurriremos los garbanzos y empezaremos a trabajar con ellos, yo como he dicho he tirado de batidora, ya que es más cómodo y rápido, pero para quien tenga paciencia y tiempo es recomendable hacer la pasta a mano, el sabor y la textura son totalmente distintos y a mí personalmente me gusta más que triturados.

Pasaremos por la batidora los garbanzos (sin cocer), las cebollas, los ajos, el perejil, el cilantro y añadiremos progresivamente agua según nos la pida la mezcla. Debe quedarnos una pasta que sea espesa y fácilmente moldeable.

Una vez tenemos todo picado es el momento de darle nuestro “toque”, añadiremos el comino molido, la pimienta negra, la cayena molida, y el bicarbonato. Por último salaremos la pasta también al gusto, es importante ir probándola para ver si nos quedamos cortos de alguna de las especias o de sal.

Dejaremos reposar la mezcla al menos cuatro o cinco horas.

Pasado el tiempo de reposo será el momento de ponernos a hacer las mini croquetas. Notaremos que la pasta se ha puesto mucho más consistente y pegajosa, aun así yo normalmente necesito añadirle un poco de pan rallado (al gusto) antes de pasarlas por harina y freírlas, si tenemos que añadir pan rallado volver a probar la mezcla, absorbe mucho la sal y podemos correr el riesgo de que nos queden unas croquetas bastante sosas.

Con ayuda de una cuchara (sopera), tengo comprobado que es más o menos la medida exacta, procederemos a hacer pequeñas pelotas, las aplastaremos un poco y las pasaremos por harina antes de freírlas.

El modo de freírlas es como el de una croqueta normal, abundante aceite caliente pero a fuego medio/bajo para que se nos hagan por dentro y no se nos quemen por fuera.

Es un plato que se suele servir caliente pero a mí personalmente frio también me encanta, la verdad es que lo comería de cualquier manera!!!

Con estas cantidades salen unas 40 croquetas, por lo que o tenéis muchos invitados en casa o con lo que llenan es imposible que os comáis todas de golpe. Lo ideal es hacerlas y congelar para después para ir sacando cuando se quiera.

Si las vais a congelar debéis hacerlo en crudo, es decir, antes de freírlas. Una vez que las tenéis pasadas por harina simplemente las colocáis de manera separada en un tupper para que no se os peguen y de ahí al congelador. Así, cuando queráis comer un poquito de falafel solo tenéis que sacar la cantidad que queráis y (sin descongelar) freírlas a fuego medio bajo con cuidado de que se os hagan bien por dentro.

El falafel es un plato que da mucho juego ya que aparte de ser muy sano se puede comer de casi cualquier manera, ya sea en bocadillo de pan de pita con un poco de cebolla, tomate y hummus, o acompañado de una estupenda salsa de yogur y pepino que es como nosotros lo hemos preparado esta vez.

Buena semana, 
C