lunes, 5 de septiembre de 2016

BITOQUES DE TERNERA AL VINO

Este fin de semana hemos disfrutado de lo lindo, como buenos grupies que somos de Bunbury nos fuimos al concierto que daba este sábado en Zaragoza con motivo de su gira Mutaciones Tour 2016, y la verdad es que este hombre nunca defrauda. Si el concierto de este verano en Lanuza fue espectacular, este, a pesar de ser en un pabellón cerrado y perder parte del encanto, no se quedó atrás.

Y, tras un fin de semana non stop, toca empezar una semana de lo más intensa, nos toca cerrar cosas y dejar todo listo para empezar a preparar maletas de nuevo (las últimas del año, snif,snif).

Para coger fuerzas de la semana que nos espera, el domingo, nos cocinamos unos bitoques. A mí personalmente es un plato que me encanta ya que es muy socorrido, está riquísimo y además es muy fácil de preparar ya que acepta casi cualquier acompañamiento.

Nosotros los hemos preparado al vino, pero se pueden hacer de muchas maneras, con verduras, a la cerveza, en salsa de almendras…todo depende del tiempo que tengamos.

INGREDIENTES
250 gramos de carne picada
pan rallado (al gusto)
un huevo
queso curado rallado 
perejil
orégano
sal
albahaca fresca
aceite
harina 
pimienta
tres cucharadas de tomate frito natural
media cebolla
tres portobellos medianos
vino tinto
ELABORACIÓN

Para preparar esta receta necesitaremos un bol donde mezclar los ingredientes. En crudo, pondremos la carne picada en el bol y añadiremos el huevo batido, el perejil, la albahaca y el orégano picados, salpimentaremos al gusto y amasaremos el contenido con las manos para que nos vaya quedando una masa homogénea.

Añadiremos el queso rallado (un par de cucharadas soperas serán más que suficientes si no sois muy queseros) volveremos a amasar el contenido y añadiremos las tres cucharadas de tomate frito natural. Es el momento de añadir el pan rallado, aquí las proporciones van en gustos hay quien le pone menos y a quien le gusta con mucho pan. Lo más recomendable es ir añadiéndolo por cucharadas de poco en poco mientras amasamos ya que la masa deberá quedarnos fácilmente trabajable con las manos y tener consistencia o de lo contrario no podremos cocinarla.

Una vez tengamos la consistencia deseada añadiremos la sal (al gusto) amasaremos por última vez y procederemos a hacer pelotas con la carne, luego las aplastaremos para darles la forma plana deseada.

Dejamos reposar un poco la carne y nos ponemos con el sofrito. Nosotros hemos usado nuevamente una mini paellera ya que por tamaño y altitud nos va genial para preparar este tipo de platos.

Echaremos una chorrada generosa de aceite de oliva en la paellera y añadiremos la cebolla picada y los portobellos fileteados. Dejaremos hacer a fuego bajo.
Mientras el sofrito se va haciendo poco a poco, en otra sartén añadiremos un par de cucharadas de aceite y calentamos a fuego medio. Mientras tanto pasaremos los bitoques por harina para sellarlos en la sartén. Los dejaremos hacer un par de minutos por cada lado, lo justo para que se doren superficialmente.

Una vez tenemos sellados los bitoques, los añadiremos a la paellera donde tenemos el sofrito (junto con el aceite sobrante de freírlos) y los regaremos con una chorrada de vino tinto y medio vasito de agua y dejaremos que cuezan durante unos 30/40 minutos, tendremos que ir añadiendo progresivamente agua, sin dejar que en ningún momento se nos quede seco el contenido. Una vez veamos que los bitoques están prácticamente cocinados, dejaremos que absorban el caldo que quede en la paellera para que se nos quede una salsa espesa y no caldosa.

Se pueden comer al momento aunque lo ideal es, una vez preparados, dejarlos macerar en la salsa al menos una noche para que cojan todo el sabor.

Buena semana, 
C

jueves, 1 de septiembre de 2016

LA ÉPOCA QUE NOS TOCÓ VIVIR

Pues nada, que ya hemos entrado en septiembre y toca volver al cole. 

Cada año noto más el hastío de volver a las rutinas y hace que le coja más manía a este mes, y es que comienza en Zaragoza el tiempo cebolla (tienes que salir de casa con mil capas porque nunca sabes qué tiempo hará) y yo lo llevo muy mal, o quizás simplemente sea que me invade la sensación de que otro año se ha pasado volando y yo en nada me hago un poquito más vieja.

Para mí, septiembre es un mes raruno, se pasa leeeeeento, los días se hacen interminables y parece que nunca va a acabar, es como darse de bruces con la realidad. Parece que te está diciendo, eh, tú, pringado, tira a currar que es lo tuyo. Te hace caer en la cuenta de lo triste que es la existencia humana, trabajar y trabajar pagar las facturas y con suerte morir de viejo rodeado de hijos y nietos.

Como ya he dicho alguna vez, yo tengo la teoría de que hay meses que son negativos en sí mismos, las desgracias y la negatividad se concentran esos días, luego pasan y la vida vuelve a sonreír, los pajarillos cantan, las nubes se levantan y todo se mira con mejores ojos.

Así que, como dicen por ahí... el que no se consuela es porque no quiere. Menos mal que en casa aún nos quedan unos días de vacaciones que harán más llevadero el mes y, que sumado a que son días de fiestas en el pueblo de Peter, nos harán volver con las pilas requete cargadas.

Buen fin de semana,
C